lunes, 19 de enero de 2015


No nos confundamos. No causa molestia el otro, lo que causa molestia es su conciencia. Causa molestia aquello que  hace que el otro no pueda ver que somos la Correspondencia y proporción de muchas partes físicamente separadas, llámese seres, pero que uniformemente componen un todo. Una sociedad, un país, un mundo.
El pobre no causa molestia. Causa molestia la conciencia de pobreza, corta de ánimo y espíritu, de insuficiencia. Escasa de valores y voluntad. Al pobre se le quita con la saciedad de lo necesario para vivir dignamente. Pero la conciencia de pobreza necesita del despertar, del darse cuenta, de hacerse amigo de la vida. Porque una conciencia guiada por la pobreza, no encuentra nunca la virtud. 
El ladrón no causa molestia, causa molestia la conciencia de ladrón. Conciencia perturbada por el afán de una existencia fácil, de una solución ligera comprada a cualquier precio, a merced de la propiedad de los demás. Conciencia de oportunidades viles, de fortunas impropias, cuya creencia es la alguien a quien la bienaventuranza lo desterró de sus posibilidades, a quien la capacidad, el talento y el éxito se olvidaron de él y solamente pudo constreñir la habilidad miserablemente de tomar para sí lo ajeno, de una conciencia que se acata a una sola ley, la del menor esfuerzo. Pero el ladrón se contiene en las cárceles, mientras que la conciencia de ladrón, aumenta cada vez que robamos un sueño, una idea, una frase, una cita, una flor en las veredas, el tiempo de los demás, cada vez que abusamos de la confianza del otro, que sometemos a las personas para conveniencias propias, que codiciamos y que no nos alegramos por el progreso de quienes nos circundan, esa conciencia es la que necesita de la educación de aquellos que todavía apostamos a nosotros mismos, de una educación para la motivación hacia la grandeza, para la creencia en el cambio, para un respeto eterno hacia la integridad humana de la cual también son parte su pensar, su sentir, su actuar, con una educación hacia el valor y la significación del TRABAJO.


No nos molesta el dictador. Nos molesta la conciencia de dictador. La conciencia de un apetito desmesurado y desordenado por el poder, de una sed por una omnipotencia con efectos oscuros, frívolos, atroces, una conciencia que legitima el abuso porque su egolatría así lo determina, así lo conduce a arrogarse la aptitud de considerarse mejor que los demás, y por ello a ver al resto como simples monigotes de su macabro disparate.
El dictador se termina con la destitución, pero la conciencia de dictador se sigue propagando cada momento que hacemos esclavos de nuestras pasiones y anhelos a los demás, cada momento que nos creemos dueños de las personas, cada momento que nuestra vanidad impide el crecimiento de aquellos que con buena disposición intentan ser mejores personas, cada vez que ejercemos mandatos inútiles y el mal trato se vuelve una costumbre, cada vez que nos olvidamos de quienes somos realmente y no dejamos que la misericordia nos acaricie el alma. He ahí que la conciencia de dictador se cura con amor. 
Porque ante el abuzo y la dureza es necesario saber responder con amor, y el amor no es otra cosa que la actividad. La actividad de llevar a cabo aquellas acciones que demuestran la inmensidad que cargamos en el espíritu, y no dejarnos abatir por la personalidad ni propia ni de nadie, porque las personalidades son efímeras y ven desde los ojos de la individualidad, mientras que nuestra esencia es una sola y solo busca el bienestar común, la ascensión hacia aquel mundo mejor que todos alguna vez nos representamos. No otra cosa que la actividad de ponernos en movimiento y no solo de emitir juicios o conjeturas, porque si la evolución se midiera por nuestras palabras, los escritores serían Dios. La actividad de comenzar por nosotros mismos a ser esa mejoría que todos queremos. Entonces somos todos iguales, entonces somos todos uno, entonces la única desigualdad son los estados de conciencia pero para que esas diferencias acaben es necesario que también nosotros tomemos conciencia, la conciencia de que la única forma de cambiar a alguien es a través del ejemplo. Y ser el ejemplo, eso si que es la actividad más heroica que existe.  



martes, 2 de diciembre de 2014

SORTEO NACIONAL.


  • Se sortea un ejemplar de Renovatio - Javier del Ponte
  • Sorteo a nivel nacional (Válido solo para Argentina).
  • El sorteo comenzó el 1 de diciembre y es hasta el 31 de diciembre.
  • Los menores de 18 años pueden participar con el consentimiento de sus padres.
  • El ganador debe reclamar su premio antes de las 72hs terminado el sorteo, de lo contrario se le cederá el premio al segundo puesto.

Para conocer las bases y condiciones del Sorteo así como también los requisitos para participar y para mayor información remítase a la siguiente dirección:

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lunes, 1 de diciembre de 2014


Cuantos que quieren alcanzar el éxito, convertirse en millonarios de grandes riquezas monetarias o no, renacer como estrellas o artistas en la constelación del reconocimiento, encontrar, o más bien generar, el amor, amar y ser amado..., constituir una familia para la unificación eterna, conseguir amigos infalibles, traducir la imaginación a un libro y que las palabras escritas sean el único lenguaje, poseer la libertad de ser y hacer aquello que nos hace pleno y nos conecta con el alma de cada cosa que existe. 

Sin embargo la mayoría de ellos no se animan a emprender ese viaje hacia la felicidad, se ven inmóviles ya en la línea de partida hacia ese anhelo soñado. Se sienten incapaces, se rinden sin intentarlo, ante las limitaciones autoimpuestas, ante los espejismos de una posible desilusión, ante las excusas, esas excusas que utilizan para protegerse del temor que se desprende de una vida demasiado conflictiva, frustrada y común, demasiado ausente para que la luz nos llegue. 

Sin embargo no saben que las oportunidades son amaneceres que llegan disfrazados de desdicha, de temporadas de morder el suelo y quebrar las rodillas ante tanto culebreo, de momentos de desesperación comiendo de súplicas a Dios. Las oportunidades vienen contundencia hacia nosotros cuando estamos distraídos, con los ojos abiertos a las desgracias y la mala información, para que nos demos cuenta de que el comienzo del primer día de esa vida que queremos construir, no se fía de nada para lograrla, excepto por la capacidad de saber lo que se quiere y la firme determinación de mantenerse fiel a eso hasta haberlo realizado. Porque saber lo que se quiere, es la única fuerza que impulsa hacia el principio y el fin de toda realización.

Antonella Elizabeth Saez.



Yo en tu lugar.

Yo en tu lugar, 
no caminaría con los ojos ciegos, 
distraída y en absoluta resignación, 
como esperando de afuera 
el milagro que solo llega de adentro. 

Aunque estés en esos momentos 
que domina una sensación de vértigo, 
de la nada misma que solo a nada sabe, 
o quizás a todo también, 
o de la oscuridad que nos ensombrece la vista 
hacia un camino que libramos al azar.

Yo en tu lugar me aferraría al sabio 
dentro del cual habitamos,
y no prendería velas ni pondría flores 
al altar de la personalidad 
porque ella si que de mucho mundo externo depende
para distorsionarse o evolucionar.

Ese sabio
que tiene la edad del Sol y
permanece íntegro 
aunque la muerte nos sorprenda para cambiarnos a otra vida.
Ese sabio que solo puede ser 
cuando dejamos de intentar pretender ser alguien. 

Antonella Elizabeth Saez.
Se necesita estar dormido para que la atroz tormenta o la luz del amanecer, en algún momento, pueda despertarnos. 


Antonella Elizabeth Saez.
Busco tu mano

Busco tu mano,
aunque la tenga en mi mano, 
la busco porque estás perdida, 
y cuando estás perdida 
te pierdo y no te pierdo a la vez. 

Porque existe ese momento en el que estás ausente,
como ida, como en fuga de mi ser 
y en tu encuentro con vos, 
solo me encuentro conmigo. 

Y conmigo llegan dudas 
y los escalofríos por tantos fósiles en la memoria. 
Una suposición errante quizás, 
como una estrella que no brilla 
pero que basta para reavivar todo el dolor que acabó en olvido. 

Busco tu mano, 
aunque vos también camines despacio y confundida 
porque aunque los silencios a veces sean felices y a veces fríos 
algo me dice que en lluvias con sol, 
también vamos a estar bien. 

Antonella Elizabeth Saez.